viernes, 15 de mayo de 2009

Epistemológicamente hablando



Epistemológicamente hablando de Philon y Sophia,

Homenaje a Homero Belandria
a quien hallé en el corazón de la ROSA.



A propósito de la rosa


Y volverá la primavera
y de la noche a la mañana
la tierra se cubrirá de sueños

Yo
el que a diario observo
el nacimiento y muerte de los astros,
en actitud de entrega
abrasaré al más dulce de los pinos
y como verde vegetal
continuaré confundido con la naturaleza

Quien quiera encontrarme
ha de buscarme ahí
en el corazón de la rosa

Homero Belandria 1970

Homero se fue al corazón de la rosa y no esperó, como todos los héroes, a que vinieran las parcas a llevárselo a empujones. León Hebreo, en los Diálogos de Amor, relaciona a Philon con Sophia y simboliza así, el vínculo indisoluble entre filosofía y poesía, entre el amor y la vida. La poesía es el lenguaje que comunica a los hombres con los dioses y es el lenguaje que entienden los hombres superiores, como lo explicó con mucha elegancia Dante, en La Vita Nuova, con su experiencia a través del conocimiento del corazón, pues pertenecía a la secta de los Fidele D’Amore, hombres de conocimientos profundos de la condición humana y que estudiaban, a partir de la Cábala Cristiana, los procesos de búsqueda intensa del conocimiento, a través de la imagen de la doncella encerrada en una torre del castillo y a quien el caballero mira cuando ésta asoma su rostro por un instante, a través de una ventanilla.
El caballero no puede soportar la vida desde ese momento si no vuelve a mirar ese rostro amado. Morirá de melancolía por amor y sólo el arte puede salvarlo. Boticelli, pintó el Nacimiento de Afrodita y La Primavera, como magia para que, quien observara estos cuadros, pudiera soportar la ansiedad producida por la ausencia de la doncella amada. La Poesía, en mayúscula, es el lenguaje de los pájaros del que habla Salomón en sus encantamientos amorosos dirigidos a la Sulamita. Es el lenguaje de los Sufis y de Omar Kayhamm. Es el lenguaje de los héroes de la guerra de Troya y especialmente el de Ulises cuando se encuentra con Atenea en la caverna antes de entrar en su palacio y luego cuando conversa con Penélope al acostarse con ella en el lecho trenzado sobre el árbol de Oliva, el árbol sagrado de Atenea.
El héroe, el amado por los dioses, no rehúye el amor y lo vive con todo su corazón porque sabe que es el eje de la vida y que cualquier desliz que afecte su gran amor por la doncella implica desastres y destrucción. Muchas personas que sufren enfermedades terminales, por ejemplo, en un acto de amor profundo pudieran encontrar la causa de sus dolencias en la pérdida de un gran amor al cual no le dieron el justo valor y el comprenderían que el corazón afectado generó efectos letales sobre sus vísceras. Porque quienes se rinden y no entienden esos códigos, son víctimas de la falta de consistencia a la hora de vivir su gran historia de amor y el sentido heroico de la vida se extravía en pequeñeces intrascendentes y en actividades relacionadas con el mundo material, clausurando, de esta manera el alma, que es donde realmente se aloja la vida.
Homero lo sabía y lo escribió. Sabía que las diosas aman a los hombres y comparten con ellos. Afrodita, les envía amores intensos y enloquecedores, Deméter, les concede el honor de las madres y de los amores pacíficos. Pero Diana, Artemisa, también interviene con sus flechas envenenadas y dispara al corazón de los hombres. Pero sobreviven sólo quienes como Apolo tienen fuego en el corazón y asumen el amor desde su eje y lo viven y consuman soportando y superando cualquier obstáculo. Con esta introducción y en homenaje a Homero, he querido codificar algunas simbologías relacionadas con el amor en su frecuencia superior, recordando las tres lecciones básicas que debemos aprender para entrar a quemarnos en el fuego del conocimiento que no es otro que el fuego del amor. Estas son: 1- tener conciencia del sí mismo, 2- tener conciencia de la existencia de otros, 3- tener conciencia de la existencia del universo.
Esto suena sencillo y es de alta complejidad. Lo sabía Homero Belandria, lo sabía Cavafys, lo sabía Eugenio Montejo, lo sabía Omar Kayyham y ahora se los digo a Ustedes para que analicen hasta dónde pueden llegar los efectos del desamor y del amor en el proceso de la vida. He seleccionado algunos poemas de estos grandes amantes para dar una muestra de cómo lo vivieron ellos. Por ejemplo, Manuel Felipe Rugeles:

Cantiga del desterrado

Ayer crucé la frontera
Sólo por estar amada
Cerca de tu cabellera
Junto a tu dulce mirada
Y entre tus brazos siquiera
Preso hasta la madrugada

Mañana en tu sementera
Mi huella estará marcada
Esta no será olvidada
Durará la vida entera

El potro que me trajera
Cerca está de la enramada
Si alguien a indagar viniera
Di que aquí busca posada
Por esta noche un cualquiera
Que se va con la alborada

Ay, si contigo estuviera
Con la puerta bien cerrada
Y tú no dijeses nada
Y la llave se rompiera
Y el herrero se muriera
Al llegar la madrugada

Kayyham, lo dijo así:

Si sembraste en tu corazón la rosa del Amor,

tu vida no fue inútil.
O si intentaste escuchar la voz de Dios,
o si alzaste tu copa sonriendo de placer,
tu vida no fue inútil.

Así lo dijo, Eugenio Montejo:


AMANTES

Se amaban.
No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,sus celajes.
Vivían uno en el otro,
se palpabancomo dos pétalos no abiertos en el fondode alguna flor del aire.
Se amaban. No estaban solos a la orillade su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas, la galaxia.
Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.

Constantino Cavafys, en el poema Ítaca, nos habla de cómo debe ser el comportamiento de los héroes, es decir de los amantes como Ulises:



ITACA

Cuando emprendas tu viaje a Ítacapide que el camino sea largo,lleno de aventuras, lleno de experiencias.no temas a los lestrigones ni a los cíclopes,ni al colérico Poseidón,seres tales jamás hallarás en tu camino,si tu pensar es elevado, si selectaes la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.Ni a los lestrigones ni a los cíclopesni al salvaje Poseidón encontrarás,si no lo llevas dentro de tu alma,si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.Que sean muchas las mañanas de veranoen que llegues -¡con qué placer y alegría!-a puertos antes nunca vistos.Detente en los emporios de Feniciay hazte con hermosas mercancías,nácar y coral, ámbar y ébanoy toda suerte de perfumes voluptuosos,cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.Ve a muchas ciudades egipciasa aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.Tu llegada allí es tu destino.Más no apresures nunca el viaje.mejor que dure muchos añosy atracar, viejo ya, en la isla,enriquecido de cuanto ganaste en el caminosin aguardar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.Sin ella no habrías emprendido el camino.Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás qué significan las Ítacas.

Por mi parte, como hijo amado de Artemisa, se lo dije así en la Invocación:

Amor mío,
que la sombra no penetre los rincones del alma
Abre bien los pétalos para que venga la aurora.
Cumple la labor que las tejedoras soñaron
Y dame el corazón para entregárselo a Diana.
Llevo tu corazón amarrado en el alma,
Iremos hasta donde volveremos a amarnos.
Allí en el salón donde los dioses hablan
recibiremos juntos el don de la palabra

Tú me dirás: te quiero, Yo te diré: te amo,
Al final será lo mismo, porque se trata del viaje
A las regiones profundas donde nacen las aguas
Y donde Diana se baña y aparece perfumada.
Después vendrá el silencio, la música del alma,
sabrás que por siempre te había estado esperando,
habrá fiesta en el cielo, sonarán muchas arpas
y te seguiré amando y amando y amando…

No permitas amada que me invada el silencio
no dejes que ese monstruo voraz me desintegre
protégeme de la ausencia del canto de la noche
y aléjame del ardiente calor de los desiertos

De pronto han llegado los señores callados
y se quieren llevar todas las voces del viento
se están llevando a golpes los sonidos del alma
y me quitan las signos de los grandes secretos

No permitas amada que las voces se pierdan
que se muera el poema que vivimos en sueños
porque aun no he probado el sabor de tu fuente
y todavía faltan noches para hablar de misterios

He buscado a Homero en el corazón de la rosa y allí conseguí a la diosa en su esplendor, como la vio el Quijote al bajar a la cueva de Montesinos, algún día estaremos juntos para siempre en el corazón de la rosa…




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